AMÉRICA
Como
ya sabemos América de se divide en: América del Norte y América del Sur.
Nuestro
amigo Bob el pingüino ha querido viajar dentro de América del Norte a... ¡Estados
Unidos!
ESTADOS
UNIDOS
Bob
descubrió que en este país el idioma que se hablaba era el inglés americano.
En este
viaje nuestro amigo el pingüino degustó los platos típicos que comen los
estadounidenses:
Por otro lado, Bob también investigó un
poquito sobre la geografía del país. Así aprendió que el clima en
Estados Unidos podía ser muy variado: desde el frío polar de Alaska, pasando
por el calor del desierto de Arizona, hasta llegar a las playas de California.
También EEUU cuenta con una gran variedad de fauna. Hay alrededor
de 400 especies de mamíferos, 750 especies de aves y 500 especies de reptiles y
anfibios.
BRASIL (AMÉRICA DEL SUR)
El siguiente destino del pingüino Bob fue Brasil, cuya lengua oficial es el portugués, pero también podemos hablar español.
El siguiente destino del pingüino Bob fue Brasil, cuya lengua oficial es el portugués, pero también podemos hablar español.
Nuestro amigo Bob fue a Brasil en el mes de febrero por lo que coincidió con...
¡los carnavales de Río! Estos se celebran desde hace más de 400
años y en ellos mujeres y hombres desfilan por las calles disfrazados,
acompañados por música típica brasileña.
El pingüino Bob
¡aprendió a bailar Samba! que es la música tradicional de Brasil.
Después de los
carnavales, Bob visitó el río de El Amazonas donde hizo una amiga que se
llamaba Lola, la cual le explicó muchas curiosidades de este río ¿queréis
saberlas vosotros también?
EUROPA
ESPAÑA
Dejando atrás América, Bob el pingüino
quiso coger un avión hasta nuestro país, España. Aquí como ya sabemos se habla
castellano.
Como nuestro amigo Bob es un poco glotón y se enteró que en la comunidad autónoma
de Andalucía que predominaba la conocida dieta Mediterránea, cogió un tren
gasta a ciudad de Málaga para comprobarlo. Probó desde los boquerones típicos
de esta ciudad hasta una tortilla de patatas con la porra antequerana.

Cuando acabó de visitar las tabernas y bares de tapas malagueños, Bob se
trasladó a Sevilla ya que la feria de abril le esperaba. Cuando vio a las
mujeres y a los hombres vestidos con atuendos extraños preguntó a un chico por
qué esas personas iban así vestidas. El chico se contestó amablemente que era
el traje típico andaluz de las fiestas patronales, ¡hasta aprendió a bailar
sevillanas! que es un palo del flamenco, típico de esta comunidad autónoma.
El
clima en Andalucía, al estar situada en el sur, es templado-cálido, más
conocido como clima mediterráneo, con inviernos suaves, veranos calurosos y
lluvias escasas.
ÁFRICA
EGIPTO
Bob el
pingüino, al abandonar España, fue directo a Egipto. Allí el idioma que
predomina es el árabe egipcio.
Como este pingüino es un gran explorador, quiso aprender más sobre el Antiguo Egipto.
Primero, fue a visitar las pirámides y las esfinges más famosas de este país. Todas ellas estaban hechas de piedras gigantes colocadas unas encima de otras y lo más sorprendente ¡no llevaban cemento para pegarlas! Las pirámides eran las tumbas de los faraones del antiguo Egipto y por dentro eran ricamente decoradas con todo tipo de pinturas.
En la época del Antiguo Egipto la escritura no existía así que los egipcios se comunicaban con jeroglíficos y Bob aprendió a escribir su nombre con símbolos, ¿queréis aprender vosotros y vosotras también?
Respecto al maquillaje, el pingüinito descubrió que en aquella época tanto los hombres como las mujeres se maquillaban. Esto era posible gracias a la mezcla de varios aceites, resinas y colorantes de plantas.
El pobre pingüino estaba acostumbrado al frío polar de su país y al llegar a este
continente se sorprendió al ver el calor que hacía. Entonces se dio cuenta que África
poseía un clima desértico. ¡Casi se derrite del calor! Así que se dio un
paseo en barco por el río Nilo, el segundo río más largo del mundo.
ASIA
CHINA
Casi finalizando su
viaje, el pingüino Bob decidió ir a China, el país con más habitantes del mundo
(1.355.692.576 personas).
En este país se habla chino mandarín y sus habitantes tienen los ojos rasgados,
cosa que llamó la atención de Bob. Le parecía asombroso y le gustaba mucho.
El pobre pingüino estaba hambriento del largo viaje desde Egipto así que hizo
una parada para comer. A Bob le apetecía probar el famoso y fabuloso arroz
chino que, por cierto, el cultivo de este cereal da trabajo a más de 40
millones de familias en el país.
Después de comer, nuestro querido amigo Bob visitó la Gran Muralla China. El
emperador Qin Shi Huangdi la mandó construir para protegerse de los ataques de
los habitantes de la actual Mongolia. Esta muralla ha llegado a medir 7.300Km
de longitud aunque en la actualidad solo se conservan 4.000Km.
Al día siguiente, el pingüinito como estaba cansado de haber andado tanto el día anterior recorriendo la muralla, fue a ver un espectáculo de danza propia del folklore chino. En ella se relatan diferentes historias de la cultura de este país y es muy divertido, las chicas van vestidas con el atuendo típico. ¿Queréis aprender este baile? ¡Música, paraguas y acción!
OCEANÍA
AUSTRALIA
Para acabar el viaje, el último destino de nuestro escurridizo amigo fue Australia. Allí el idioma era el inglés.
Bob el pingüino estaba realmente sorprendido ya que en Australia había una gran cantidad de animales: 378 especies de mamíferos, 828 de aves, 300 de lagartos y 140 de serpientes. Pero sin duda alguna el animal más representativo es el canguro. Hay millones de ellos saltando hasta por las playas y las zonas rurales ¡es muy divertido!
Por otro lado, Bob se enteró de que en Australia hay más de 27.700 especies de plantas, pero las más importantes son los eucaliptos donde viven nuestros amigos los koalas.
El pingüinito dio un paseo en avión por Australia y descubrió que había montañas cubiertas de nieve;
enormes desiertos en el centro y noroeste; bosques tanto tropicales como
templados y pudo ver La Gran Barrera de Coral ¡que puede
ser observada desde el espacio!
Después de este gran viaje por los cinco continentes, el pingüino Bob decidió volver a la Antártida porque.... como en casa, en ningún sitio.
¡Gracias por acompañar a Bob en este viaje!

























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